Los niños : la apropiación del hecho político
La democracia supone la participación de todos en la vida
pública, y en especial la participación de los jóvenes
y de los niños.
No se trata aquí de alejarlos de los hechos políticos,
como si éstos fueran indecentes, degradantes o demasiado
graves o serios para ellos.
No se trata aquí de llevarlos en ordenadas filas escolares,
endomingados, agitando banderitas al paso de presidentes y de generales
condescendientes.
Aquí, la verdadera política es quehacer de todos
y sobre todo de los que hasta entonces no habían podido hacerse
escuchar: mujeres, pobres, analfabetos, viejos, niños.
Aquí, los niños se pueden expresar como ciudadanos.
Su participación en la vida política no es el producto
de una concesión o de una manipulación interesadas,
sino el resultado de una conquista entusiasta.
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