La fiesta : entre solemnidad y carnaval
La calle es el escenario natural de la concentración, decorada
por los gigantescos murales de la Brigada Ramona Parra, hijos naturales
de Diego Rivera y de los graffiti del Bronx.
En este cuadro se codean dos estilos de reunión: por un
lado, la vieja tradición sindical con sus estandartes de
terciopelo, bordados con letras de oro; tradición solemne,
grave, y casi religiosa cuando expresa sus convicciones y, por otro
lado, la fiesta improvisada, algo alocada, donde las ancianas cogen
las manos de los niños para hacer una ronda inmensa en toda
la avenida; entonces la multitud estalla en una enorme carcajada,
descargando toda la tensión acumulada.
Así, con cantos y bailes se expresa la alegría de
estar juntos, de ser tan numerosos y de verse arrastrados por una
esperanza compartida.
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