La mujer : mascarón de proa del poder popular
Son numerosas en la concentraciones porque, a diferencia de los
hombres, trabajan menos en las fábricas. Por lo tanto, están
más disponibles para ir a la concentración en el centro
de Santiago, a las seis y media de la tarde.
Con su sensualidad plena, violenta a veces pero siempre alegres,
son el fermento que transforma millares de miradas en el alma de
su comunidad. Comunidad en la que cada rostro es a la vez parte
y conjunto de un mar, cuyas olas se precipitan sobre la ciudad.
Con su irreprimible entusiasmo, la mujer prefigura, inventa y pone
en
movimiento a todo un pueblo en busca de un real poder popular.
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