Banderolas y carteles : expresiones individuales y colectivas
Húmedas aún, las banderolas se llevan enrolladas
hacia la concentración, al hombro, en moto, o sobresaliendo
por la ventanilla entreabierta de los minibuses.
Y también los carteles, confeccionados precipitadamente,
justo antes de partir, en un pedazo de tabla o de cartón,
con su caligrafía infantil y caricaturas torpes.
Cada cartel es apreciado y comentado. Los carteles tienen sus
especialistas, que no irían a una concentración sin
haber confeccionado uno nuevo. A medida que el conflicto político
se agudiza, se va expresando en las inscripciones de los carteles
una contracultura "rota", proletaria, despreocupadamente
grosera, a menudo sexual y provocadora.
Pero además de la palabra escrita, el pueblo empuña
miles de varas, palos y garrotes, junto a banderolas que, flotando
sobre la multitud -como las lanzas guerreras de una pintura del
Renacimiento-, parecen insignificantes frente a la amenaza que planea.
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