Allende : carisma sin culto de la personalidad
Por su Presidente, el pueblo de las concentraciones manifiesta
admiración, respeto, devoción y una gran ternura.
Allende y el pueblo chileno firmaron un contrato la noche de su
elección, el 4 de Septiembre de 1970. Allende sería
la voz y la voluntad de un pueblo, el que, a cambio, sería
su defensor, proclamando en cada concentración: "Allende,
Allende, el pueblo te defiende".
Más que cabecilla, el "Chicho" -como se le conoce
familiarmente-, une y representa a hombres y mujeres; un poco paternalista,
soluciona las situaciones más embarazosas consciente de la
eficacia del método.
Así, por ejemplo, en una tumultuosa concentración
del Primero de Mayo, cuando la extrema izquierda interrumpe su discurso
cantando la Internacional, Allende se pone también a cantar
acompañado inmediatamente por toda la Plaza de la Constitución.
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